PASADO, PRESENTE Y FUTURO.

Hay una pregunta que circula por las redes, “¿Esta en ciernes el avenimiento de los Caballeros Templarios?”.

En el año 2007, con la publicación, por parte del Vaticano, y puesta a la venta de “Processus contra Templarios” el Papa Benedicto XVI reconocía implícitamente la rehabilitación de los Caballeros Templarios. Esta obra procedente de los Archivos Vaticanos recoge todos los documentos que guardaban celosamente sobre este gran juicio de la historia. Uno de los documentos que recoge esta publicación es el “Folio de Chinon”, un pergamino de 70 centímetros de largo y 58 de ancho, olvidado durante años en los Archivos Vaticanos, y redescubierto en 2001. En este folio se comprueba que el papa Clemente V dio la absolución al Gran Maestre del Temple , Jacques de Molay, y a sus hermanos de la Orden.

A pesar de esto el nombre de los antaño Pobres Caballeros de Cristo no se ha visto libre de mancha, de sospecha, a continuado estigmatizado a través de los tiempos. La leyenda negra que urdieron sus enemigos, la mala interpretación de sus prácticas y símbolos, inducida por los que temían y envidiaban su poder, ha permanecido en el subconsciente popular hasta nuestros días.

Pero algo esta ocurriendo, después de muchos siglos de ostracismo, olvido, y negación, por doquier surgen organizaciones más o menos legítimas que se auto proclaman sucesoras de Los Pobres Caballeros de Cristo y reclaman su legado. En el mundo de la cultura otras asociaciones revindican el nombre de Los Caballeros Templarios, poniéndolo en valor y ensalzando su significado. Y por último hay grupos que recuperan sus vestiduras, con mayor, menor o nulo rigor histórico, y en desfiles y recreaciones lucen con orgullo y ostentación símbolos Templarios.

¿Qué está pasando?¿Es esto una moda pasajera?¿Buscamos cualquier escusa para reunirnos y pasarlo bien?¿Por qué Los Caballeros Templarios y no Los Espartanos, Los Legionarios Romanos o los Conquistadores Españoles?¿Qué tenemos que ver las personas contemporáneas con hombres que vivieron hace 9 siglos en unas condiciones durísimas, privados por voluntad propia de los placeres de la vida, de una fe inquebrantable, con un entrenamiento para el combate sublime y que formaban parte de una orden religioso-militar internacional con una estructura y organización adelantada a su época?¿Que es lo que queremos para nosotros de aquellos hombres que dieron su vida, de la forma más literal, por una fe, cultura y sociedad de las que somos herederos, queramos o no?

En todos y cada uno de nosotros esta la respuesta, y de ella depende que no le hagamos un flaco favor a la memoria de La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón.